lunes, 13 de julio de 2009

Gabinete “concolón”

Augusto Malpartida León
Velásquez Quesquén Primer Ministro. No es un chiste de García, es la dura realidad, el Congresista que más ha hecho por tirarse abajo el minúsculo prestigio del Legislativo, es trasladado al Ejecutivo en mérito a su tendencia a la genuflexión. Pastor Ministro de Justicia, tampoco es un chiste, es verdad, la matonería sí paga, y paga bien y de yapa, Rafael Rey. Ugarte se queda en Salud, claro si su jefe Simon va a seguir de empleado de García ¿porqué él no se va a quedar de ministro? También se queda Carranza (el del plan anticrisis, este sí gran chiste), Chang, Aráoz (la de “si se derogan los decretos legislativos se pierde el TLC), Cornejo, García Belaúnde (la injerencia extranjera en los conflictos de las comunidades), Nidia Vilchez.
Y así, tenemos un gabinete a la medida de las necesidades políticas de García, con una vocación de “concolón” impresionante, porque es un gabinete que nace quemado, entonces no tiene nada que perder, casi, casi, es un monumento a la nada, que sirve de bulto al cual golpear y de barricada de sacos de arena para que García se parapete, con su banda de bribones. García raspó la olla toda la semana, lo mezcló con lo que podía quedarle del gabinete Simon y logró un cuerpo ministerial que tiene el triste mérito de ser aún peor que su antecesor.
Y ¿cuál es el mensaje?, “Nada va a cambiar”, firmado: García. Los señorones de la CONFIEP pueden respirar tranquilos, los empresarios de la minería y la pesquería también. El grupo Romero ya puso a su mayordomo y el modelo está a salvo con Carranza atornillado en su puesto de ministro de Economía.
Los que quieran mesas de diálogo, que dialoguen con Velásquez Quesquén, que tiene un post grado en Manejo de Conflictos otorgado por Azángaro, o con Pastor, qué es la caricatura de Mulder, si es que éste ya no es una caricatura de sí mismo. O mejor con Rey, o Chang, que para el caso son la misma cosa.
Para ser sinceros, creo que a García le ha faltado franqueza. Debió poner a Rómulo León y a Agustín Mantilla. Total, ellos son la alta dirección del partido y hace rato que reclaman su sitio en el gabinete, recursos para estar allí no le faltan.

La tibieza política de AGP frente a Honduras

Raúl Wiener F.

En 1989, Estados Unidos realizó una violenta ocupación del territorio de Panamá para detener por medios militares al comandante general de las Fuerzas Armadas de ese país Manuel Antonio Noriega al que acusaba de narcotraficante, luego de haber tenido una larga colaboración con ese mismo personaje los años anteriores. En Lima, el joven presidente Alan García Pérez plantó una bandera panameña en el patio de Palacio de Gobierno y entonó el himno de ese país, en protesta por la intervención imperialista. Y de la propia iniciativa del mandatario peruano nació una coalición de gobiernos de Latinoamérica conocido como el grupo de Río.
Veinte años después, un García más viejo, más gordo y más derechista, ha debido vivir nuevamente desde Palacio un hecho equivalente de violación brutal de los principios democráticos y de intervencionismo político en un país soberano. Esta vez ha sido el golpe militar en Honduras, realizado con especial alevosía por la oligarquía en combinación con las derechas latinoamericanas y sectores del Estado y de la política de Estados Unidos. Pero ahora el presidente no dicho ni chus ni mus sobre este gravísimo acontecimiento.
El gobierno peruano se ha limitado a lamentar la interrupción democrática en Honduras y a expresar su esperanza en un pronto retorno a la normalidad, y ha evitado cuidadosamente reclamar directamente la restitución del presidente Zelaya en su cargo y el fin del gobierno golpista. Esta tibieza ha contrastado con las posiciones asumidas por otros gobiernos y expresadas en la OEA y en la ONU , donde la condena al golpe ha sido unánime y contundente. Ninguno de los voceros peruanos en las asambleas internacionales ha destacado por su pronunciamiento.
Entretanto, los dirigentes arpistas que se han referido verbalmente o por escrito al tema, han sido menos ambiguos, al colocar el acento de los acontecimientos en la supuesta responsabilidad chavista en la crisis política hondureña, lo que habría arrastrado al presidente Zelaya a enfrentarse con los sectores que se definen como “democráticos”, pero que no dudan en organizar y llevar adelante un golpe de Estado. Formalmente el gobierno deplora que se haya violado la constitución; políticamente el partido oficialista culpa al golpeado y terceros países, de lo sucedido; y el presidente más locuaz del planeta ha perdido la lengua específicamente en este tema.
12.07.09

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